Aproximaciones AL CAOS
ECuNHi Artes Visuales


Luis Felipe Noé, Eduardo Stupía, Eduardo Médici, Marcelo Bordese, Juan Carlos Romero, Marcelo Lopinto, Roberto Scafidi, Paula Toto Blake, Miguel Ronsino, Mauro Koliva, Anabela D’Alesandro, Alejandro Tosso, Rodolfo Heker, Daniel Faunes, Adrián Levy.





Quizá el orden sea sólo una ficción, un efecto del lenguaje; Nietzsche decía que sería difícil deshacernos de Dios si no nos librábamos primero de la gramática. Albert Einstein, por su parte, creía fervientemente en Dios; de hecho, afirmaba que el supremo hacedor no jugaba a los dados, de manera que las ideas de Caos y Azar no tenían lugar en su visión del mundo. Por eso nunca pudo aceptar la mecánica cuántica, ese funcionamiento del universo de lo infinitamente pequeño, donde el azar es amo y señor. "Si no hay Dios todo es posible" afirma un personaje de Dostoievsky; si no hay Dios no hay reglas; las reglas las hacemos los humanos, y por lo tanto, el orden o el desorden, el bien o el mal, dependen de nosotros. Y eso produce vértigo, vértigo de orfandad y de descentramiento, el mismo que experimentó el hombre del Barroco cuando su mundo dejó de ser el centro del universo y él, el centro de la creación. Los aborígenes de Australia creen que el mundo real es el de los sueños, justamente ése que, para nosotros, occidentales -y cartesianos aún-, es el imperio del caos y el inconsciente. Como seres racionales que creemos ser, sería aterrador descubrir que el mundo real es el onírico, pero ¿es menos aterradora la vigilia? Bien sabemos ya que el sueño de la razón -¿instrumental?- produce monstruos. Volviendo a Nietzsche -y cómo no hacerlo- la alternancia de orden y caos se manifiesta en los principios de lo apolíneo y lo dionisíaco, pero el verdadero fondo de la existencia es lo dionisíaco, esto es, lo ilimitado, lo que carece de forma. El orden -lo apolíneo- será entonces una máscara, una ilusión tranquilizadora pero fugaz; todo vuelve al seno de lo indeterminado de donde ha surgido, toda individuación se revela ficticia. Es el caos vital, Dionisos, quien rige la existencia.

El arte actual da cuenta de un mundo vertiginoso, complejo y de límites imprecisos, muy lejos de esas poéticas de lo "unívoco" que reflejaban la visión de un cosmos, un orden y un sentido otorgados por un creador, ya fuera este Dios, o bien ese otro pequeño dios, el artista; ese "genio creador" que estaba en perfecto dominio del sentido de su obra. Marcel Duchamp decía que son los observadores los que hacen las obras; de allí en más, entonces, no hay un orden que se imponga y reglamente la mirada. Cada espectador, una interpretación; cada obra, una pequeña Babel.

Esta muestra fue pensada para exhibir el trabajo de algunos artistas cuya imagen está más cerca del concepto de Caos que de la idea de Orden; imágenes en las que se filtra una sospecha, una inquietud y, en algunos casos, una certeza. Por supuesto, el invitado de honor es Luis Felipe Noé, uno de los artistas argentinos de mayor prestigio y reconocimiento, cuya obra visual y escrita ha abordado el caos en forma sistemática. Me gustaría hablar de cada uno de los artistas que componen la muestra, pero lamentablemente no hay aquí espacio suficiente para hacerlo. Baste entonces decir, paradójicamente, que no han sido elegidos al azar.
Marcelo Pelissier.
Curador
Eduardo Grüner dará una charla relacionada con el concepto central de la muestra el jueves 3 de diciembre a las 18.00 hs en el ECuNHi. Al finalizar la charla, habrá una presentación del artista visual Daniel Kurji quien hablará de la relación entre la Bauhaus y el nazismo.
Hasta el 19 de diciembre en el ECuNHi, Av. del Libertador 8465.
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